Un total de 150 puestos en los que se puede encontrar --y comer y beber-- casi de todo y un espacio más amplio que permite, además de conocer qué trae hasta Córdoba, recorrer una zona de la ciudad por la que a muchos les gustaría pasear más. Es lo que propone la cuarta edición del mercado medieval que ocupa estos días las plazas de La Corredera, Las Cañas y El Potro (donde se ha instalado una ludoteca) y que se ha sumado al cuarto centenario del Quijote. Este año la iniciativa, que ya es como una tradición en estas fechas, ha incrementado la variedad de productos que se ofrecen con 45 artesanos más, convirtiéndose en la propuesta de este tipo más importante de España.
Uno puede empezar su paseo por otra época viendo el arte de la cetrería o el trabajo de un herrero que ayuda a los pequeños a realizar una herradura con un fuelle, un yunque y martillos. Alejandro Cremades, encargado de esta herrería, explica que se hace "con el fuelle, avivando el carbón de una fragua que alcanzará la temperatura adecuada. Con el hierro caliente creamos todo tipo de aparejos". Viene desde Alicante con este mercado y reconoce que ha recalado por primera vez en Córdoba. Señala que el espacio le parece adecuado "porque la gente pasea sin problemas y lo puede ver todo". Para Juana Romero, que vende reproducciones de antigüedades, participar en este evento en el que se suceden las actuaciones y la implicación del público "tiene compensaciones, no sólo económicas". Se refiere a "conocer sitios y compartir una aventura que genera mucha ilusión". Innumerables tipos de tés y alimentos elaborados artesanalmente, jabones naturales, bisutería, juguetes y un largo etcétera de artículos pueden comprarse en este mágico lugar.